No todo está perdido

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Buenas tardes. Quise comenzar con estas imágenes recientes de la fiesta por el 4 de abril en una escuela que debiera ser referente para muchas del país. Lo hice porque recordé aquel comentario publicado hace un año donde reflexionaba sobre las actitudes inadecuadas en escuelas primarias, que celebraban esta fecha con coreografías de niños bailando reggaetón.

En ese momento hablaba de la necesidad ya fuera en cumpleaños, actividades escolares de compartir con los niños música infantil, de dejar disfrutar a nuestros niños su infancia. En el centro educacional que les comento pude comprobar que no todo está perdido, que existen excelentes educadores, maestros por pura inspiración, por altruismo que no ganan más, sino lo mismo que cualquier educador cubano, la diferencia sólo el amor por lo que hacen, por enseñar, por transmitir valores, acompañados de una dirección exigente, pero comprensiva, cariñosa, educativa.

Las imágenes hablan de cubanía, de identidad, esos valores que tanta falta hace rescatar en la casa, pero que la escuela debe fomentar, incentivar por ser los centros educativos ese segundo hogar, por ser los maestros esos referentes imprescindibles que cada niño tiene en la etapa de la enseñanza primaria.

Las escuelas deben dar espacio a la creatividad, como este centro que cada día me hace saber que sí se puede contar con escuelas como estas. No es difícil convocar a una fiesta de disfraces con ingeniosidad, con cubanía alejada de esos patrones de súper héroes estigmatizados y no porque sea malo, no, sencillamente porque es en estas edades donde se fomenta en los niños el amor a la patria, el saber que existe un Elpidio Valdés, una Maria Silvia, que existe música infantil con la que se baila, que se pueden montar coreografías con Van Van, Habana de Primera, Buena Fe, Omara.

La familia, los padres tenemos una responsabilidad social, quemar etapas en nuestros hijos, hacerlos jugar roles de adultos nos hace daño a todos, nada mejor que dejarlos disfrutar de su niñez.Por eso es que me alegra ver que los festejos por el 4 de abril sea de los niños y para los niños.Aunque también sé que existen muchos centros en los cuales hay que seguir trabajando.

Ser maestro es instruir pero también educar, formar valores para que la casa y la escuela vayan de la mano en la formación de un niño que mañana será lo que seamos capaces de lograr en el camino. Apostemos pues por multiplicar experiencias como la de la escuela primaria Nicolás Estévanez Murfhy.Gracias a ese colectivo de maestros, a su director por hacerme comprender que los buenos maestros, y el amor por tan sagrada profesión perdura, y eso lo debe agradecer también la familia, porque es esta la manera , no hay otra para formar un hombre de bien. Recuerde que esto es Comentar Cuba un espacio que sólo pretende hacer de esta nuestra isla un mejor país.

 

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