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No revender la conciencia

Ante la escasez que evidencian algunos productos en la red de comercio minorista, algunos aprovechan para especular y revender.
Este fenómeno no es nuevo, pero a pesar de que ha tenido incontables llamados de atención, sigue siendo una realidad sobre todo en los entornos de tiendas y mercados. Ante este fenómeno, ¿cómo lograr un enfrentamiento más efectivo?

Están en todas partes. En los barrios, abundan. Y venden. NO, NO, No, revenden todo tipo de artículos. Compran un paquete de salchichas en 24 pesos y lo revende en 35, una botella de aceite en 60 pesos, pollo, culeros desechables, toallitas húmedas y cuanto producto de primera necesidad. Porque sabemos que la escasez alimenta el mercado negro y el descontrol crea una peligrosa red que lucra con la necesidad de otros.

En este punto estarán los que digan: Pero el problema es abastecer, que no falte el producto para que las personas puedan llevarse cantidades ilimitadas. Sí, esas serían condiciones ideales, aspiraciones que todavía la economía no nos permite. Como cuando pensamos en un mercado mayorista abastecido todo el tiempo. Pero cuando en una cola con niños, mujeres embarazadas y ancianos llega quien hace uso del “supuesto derecho” y sin ningún tipo de compasión por quienes llevan horas de pie, limpia los anaqueles y en la misma puerta de la tienda vende ese producto a voces, entonces está claro que su misión es la de aprovecharse de los demás, del sacrificio de los que buscan solo un artículo vital como un pomo de aceite.Porque no tienen cómo justificar el acaparamiento, porque ni son dueños de negocios ni son parte de ese grupo de personas que por inseguridad hacen compras mayores.

Son inescrupulosos que han apostado por el lucro, que se aprovechan de las carencias, que multan 2, 3 y hasta 4 veces más lo que han obtenido. Pero este comentario quiere centrar su mirada en las acciones que deben tomar los agentes del orden público y los inspectores del comercio, cuando es evidente que se pueden detectar los vínculos entre quienes venden en las tiendas y los que revenden en la misma puerta de esos establecimientos. Por estos días los movimientos en los comercios son constantes.

Este noticiero ha buscado las explicaciones a la falta de algunos productos y artículos de primera necesidad. No solo en La Habana.En algunos territorios la situación es más compleja.Por eso es una prioridad el control, la inspección y la fiscalización permanente dentro del sector y por qué no, a las puertas de toda la red minorista.Hay que trabajar más con quienes dan la cara al público, con las administraciones, con el personal que cuida el acceso y demanda el comprobante de pago, de forma que el artículo no falte porque vaya una plaga de especuladores a comprar para venderlos más caro. Porque se conocen las caras, se repiten las caras.

Las condiciones actuales de nuestra economía y la escasez de productos no pueden ser el pretexto para la ilegalidad.Al sector no estatal, debe servírsele en mercados mayoristas, con eficiencia y prontitud, para que se corresponda con el nuevo escenario que vive el país. La organización, la honestidad y el control pueden hacernos más llevadero el camino.Síganos en Comentarcuba.Su criterio nos interesa.

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