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Memorias en transición

Memorias en transición

Ella cruza los dedos, pronuncia a medios labios. Mira todo con ojos atónitos, como si acumulara el tiempo. Es la primera vez que viene a La Habana. La danza y el teatro para niños fueron el mejor motivo para aterrizar en el trópico.

Ingrid Fransson es la directora de la Bienal de Arte para Niños y Jóvenes (BIBU). BIBU es la bienal más importante de su tipo en Suecia. Es un festival de cuatro días de duración y es un foro donde todos los interesados ​​en las artes escénicas para los niños y jóvenes pueden reunirse e inspirarse; entre ellos, por las presentaciones, los seminarios, talleres y reuniones a las que pueden asistir.

No solamente trabaja con danza, el teatro también mueve sus agallas culturales, especialmente el que está dirigido a los niños. Esta edición de Tránsitos Habana cautiva a no pocos artistas que dedican sus obras a los infantes.

“Estoy aquí —dice—para buscar caminos de colaboración con proyectos cubanos y con otros festivales.Pienso que se han hecho buenos seminarios y talleres en las comunidades, muchas cosas son diferentes, pero existen similitudes en las cosas que se quieren desarrollar”.

El tiempo de estancia limitado exige un segundo encuentro con el Caribe. Para Fransson no importa la procedencia de los niños, todos tienen la misma reacción, la misma alegría. Es universal su forma de comportamiento.

“Hemos estado aquí por poco tiempo, pero podemos ver que la cultura está interconectada con todos los aspectos de la vida, en las escuelas, las instituciones. Y creo que es fantástico”, cuenta Ingrid.

Su mente es por instantes una mezcla entre Suecia y Cuba. Acaba de encontrarse mundos paralelos. Ahora recuerda. Tal vez el subconsciente le esté proyectando una sucesión de diapositivas de BIBU…

“En BIBU, teatros independientes y compañías de danza, instituciones regionales y nacionales, así como los artistas invitados internacionales tienen la oportunidad de presentar espectáculos de alta calidad artística para representantes del recinto, administradores culturales, docentes, políticos, medios de comunicación y público. Los espectáculos presentados, seleccionados por un jurado, junto con una serie de seminarios y foros para discusión, hacen de BIBU un lugar natural para el análisis y la reflexión sobre la calidad, el estado y posibilidades de las formas de arte”, cuenta.

Jura que volverá a la Vieja Habana. A conocerle los recovecos. Mira más allá de la mesa donde estamos. Ve pasar la gente por Amargura 61. Busca los niños que vienen y van. Sus ojos también danzan. Sonríe de nuevo. Quizás BIBU tenga un guiño habanero.

 

 

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