Menú

Lo que hay detrás de una aparente guerra de celulares

Un analista comparaba la guerra comercial entre Estados Unidos y China con una montaña rusa, y realmente es una buena comparación. Ahora hay un momento álgido, pero el próximo mes de junio, los presidentes Trump y Xi Jinping se reunirán en la ciudad japonesa de Osaka, y es muy probable que haya un respiro en esta contienda comercial que tiene a todos de sobresalto en sobresalto. Lo decíamos ayer, ya Trump ha mostrado el modelo bajo el cual opera: por un lado, su agenda está totalmente subordinada a las elecciones de 2020, cada paso tributa a ese objetivo, y, por otro lado, frente a cualquier conflicto, su estrategia es ejercer máxima presión sobre el contrincante, para sentarlo a negociar bajo una aparente debilidad y lograr un acuerdo que después venda a sus electores como un gran éxito. Esa es su lógica y con esa lógica se proyecta hacia China.
Vamos a un caso específico de todo este fenómeno. La historia con Huawei no ha creado tanto alboroto por gusto, la atención que ha suscitado se debe a que es uno de los rostros de esta crisis que hablamos y la evidencia de su lógica. Trump decide sancionar a esta empresa, el gigante chino de las telecomunicaciones, aparentemente será el más afectado, pero fíjense, cuando se anuncian las medidas y otras compañías como Google obedecen a las órdenes de la Casa Blanca, inmediatamente, las acciones de Apple, el orgullo estadounidense, cayeron estrepitosamente en la bolsa, y no solo Apple, también algunas las empresas tecnológicas que se niegan a venderle insumos a Huawei.
El presidente chino hizo además una sutil advertencia a Washington al realizar una visita a una de las plantas procesadora de minerales y sustancias naturales llamas tierras raras ¿Dónde está la amenaza? Bueno, el asunto es que estás tierras raras son vitales para la fabricación de componentes electrónicos, para el mundo de alta tecnología. China es el principal productor mundial, y el 80 por ciento de las tierras raras que usa Estados Unidos proviene del gigante asiático. Pensemos, además, que las empresas informáticas estadounidenses tienen muchas de sus fábricas en China, donde está también parte importante de su mercado ¿Qué pasará si Beijing comienza a dar tijera?
¿Qué muestra el caso Huawei, esta disputa aparentemente tecnológica? ¿Qué lecciones nos deja? Es una ventana, repito, a la lógica de esa guerra comercial, en la cual nadie sale sin heridas graves, ni los principales contrincantes ni el resto del mundo, porque si vienen tiempo difíciles para China, tal como anunció su presidente ¿Qué pasará con las economías de esos tantos países que tienen a China como uno de sus principales sociales comerciales, que dependen de sus créditos e inversiones? ¿Qué podría pasar con la propia economía estadounidense?
Es una confrontación autodestructiva. Muestra las contradicciones de este mundo que puja por una multipolaridad, que lleva a una competencia entre los principales actores por cuotas de poder, por modificar la correlación de fuerza a su favor. Muestra las contradicciones entre soberanía y globalización, muestra la importancia que tiene la tecnología para alcanzar ese poder y lo vulnerable que serán los países que tecnológicamente queden atrasados; y lo peor, es una guerra que ha llegado para quedarse, por lo menos, durante un buen tiempo. Miren todo lo que hay detrás de una aparente guerra de celulares.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *