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La prudencia de choferes y conductores evitará futuros accidentes

Muy buenas tardes. El accidente masivo ocurrido en Malecón y 23 en La Habana, el domingo último es probablemente el asunto más comentado de las últimas horas, y de gran consternación. Provocó hasta el momento cinco fallecidos y 18 lesionados.

Sin la menor intención de hurgar en la herida, sobre todo de los familiares de las víctimas, me detengo a reflexionar en las cuestiones que dejan las mayores enseñanzas.

La ocurrencia de accidentes en Cuba ha sido un tema analizado en nuestros espacios informativos y cada año deja cientos de lesionados y fallecidos. Nadie queda fuera del peligro que se vive en la calle ante la falta de cultura vial. Pero también las medidas, en ocasiones no han sido lo suficientemente enérgicas y ejemplarizantes con los infractores. Por ello vemos en cualquier avenida choferes que violan todas las señales incluso en zonas escolares. Hoy, llevarse la roja, como decimos, es casi lo normal.

En el caso de lo ocurrido en Malecón, la Comisión Nacional de Seguridad Vial, informó que el conductor del vehículo, que ocasionó el accidente, estaba bajo los efectos de la ingestión de bebidas alcohólicas. Ese chofer, de quien no se ha revelado la identidad, tiene antecedentes en su licencia de multas de mayor peligrosidad. Hasta el 2014 el conductor tuvo cinco sanciones administrativas de suspensión de la licencia de conducción.Consta además en su expediente que entre el 2011 y 2019 ha sido multado en cuarenta ocasiones. Otro de los elementos que resalta en la pesquisa, es que desde el 2007 el vehículo, marca Mercury del año 1952, no pasaba por la planta de revisión técnica, el llamado somatón, doce años sin inspección.

Con todos estos elementos son múltiples las preguntas además de la indignación ¿Cómo es posible que esa persona haya mantenido su licencia con tales antecedentes, incluso para transportar pasajeros? Aunque puede pensarse que ese conductor no la tuviera, como suele suceder con muchos transportistas privados que lo hacen sin documento legal que los autorice ¿Cuántos choferes estarán manejando con esas características en La Habana y en todo el país? Irresponsabilidad de quienes tienen que velar por las leyes, e indolencia de quienes asumen esas actitudes que provocan muerte y tragedia para las familias.

Muchos comentarios de los televidentes insisten en las condiciones técnicas precarias conque muchos autos transitan hoy por nuestras vías ¿Por qué hay que esperar por la ocurrencia de hechos como éste para darse cuenta del estado técnico de éstos vehículos?

¿Cuantos más circulan en esas condiciones? Es un tema muy conocido por las autoridades competentes y también analizado por la prensa, pero aun sin la respuesta esperada. Una cadena de permisibilidad que no está ajena de irregularidades, que tendrá que llevar análisis más profundos, y sobre todo, medidas concretas.

Otra de las lamentables huellas que nos deja este accidente y que se reitera un año después del avión siniestrado en La Habana, es el uso de los celulares que grabaron y publicaron de forma burda los detalles del desastre. Imágenes que insistieron en los fallecidos, en los niños heridos. El morbo circulando sin el más mínimo respeto al ser humano y al dolor.

Después de cada accidente de los tantos que hemos publicado en los últimos meses, hay personas que sufren la pérdida, inválidos, familias fracturadas. Ayer dimos a conocer otro ocurrido en Mayarí, Holguín, con un saldo de tres muertos. No es tarde para adoptar medidas que verdaderamente pongan freno a tales situaciones. Más allá del crítico estado de muchas carreteras la prudencia de choferes y conductores, y el cumplimiento de las leyes debe signar el día a día de nuestras calles.
Con este y otros temas volveremos para el análisis y la reflexión.
Buenas tardes.

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