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La estética: antesala de un buen servicio

La estética: antesala de un buen servicio
Los trabajadores por cuenta propia aportan una estética novedosa

Crece el trabajo por cuenta propia y se afianza la idea de que es necesario para el desarrollo económico de Cuba contar con el aporte, entiéndase, los impuestos, de ese sector y con la experiencia que en temas de calidad y de buenas prácticas van mostrando. No en todos los casos, siempre habrá excepciones.  Pero hay un tema que me parece válido reconocer desde la apertura del sector no estatal: la búsqueda de una estética que acompañe el producto o el servicio que se ofrezca, como garantía del éxito.

Si bien al principio algunos pecaron de “estridentes” por romper con la estética del lugar, el ordenamiento que en términos urbanísticos después se impuso, sobre todo en lugares céntricos, trazó al menos una ruta para el funcionamiento de instalaciones más acordes con el entorno, decoradas con buen gusto y con una estética que invita al placer.  Una idea que aún no termina de calar con todo el empuje y la fuerza que debiera en el sector estatal, donde la belleza parece un atributo olvidado. Y que conste que existen algunas instalaciones estatales remozadas con diseños que realmente despiertan el interés del cliente, sobre todo, las que ofrecen servicios en CUC, no así las que laboran en CUP.

¿Por qué existen cafeterías y restaurantes sin elementos decorativos?

Es lamentable ver entonces, en lugares privilegiados por su localización, cafeterías o restaurantes “mustios”, sin atractivos o elementos decorativos que quizás, alguna vez, exhibieron algo ¿Cuáles son las causas de ese fenómeno? ¿Será solo un problema de recursos o de estímulo salarial de sus trabajadores? ¿Por qué en provincias como Santiago de Cuba, Holguín y otras, hay instalaciones gastronómicas en CUP que mantienen la estética y la limpieza y son capaces de sostenerla en el tiempo? Es que en esos territorios han acogido muy seriamente los proyectos de desarrollo local?

Quizás, el problema de recursos que no se les asigna es una parte importante del problema. La falta de incentivos, de creatividad, de competencia, es otra. Habrá que seguir evaluando si son económicamente viables para el Estado esas instalaciones. Pero influye y limita la falta de gestión de las administraciones.  Esas que no deben desdeñar la búsqueda del diseño efectivo, del ambiente agradable, apoyado por ejemplo, en una artesanía, en la obra de artistas comunitarios, en el conocimiento científico de nuestras universidades.

Decía un amigo que la belleza es un patrimonio, es un nivel de excelencia. Hay que encontrarla, hay que cuidarla.  Porque lo bello genera sentimientos que se originan en base a la percepción, a los sentidos. Un lugar iluminado, limpio, bonito, casi siempre es una buena carta de entrada para comenzar el buen servicio.

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