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La derecha vuelve a fracasar en América Latina

La derecha vuelve a fracasar en  América Latina

Si hace algunos años veíamos con preocupación y tristeza lo que muchos teóricos y académicos llamaron restauración conservadora en la región; ¿qué o quién nos impide ahora hablar de un proceso a la inversa, de un proceso, vamos a decirle, de restauración progresista y de izquierda? Seguramente muchos piensan que plantear esta tesis es producto de un optimismo exacerbado, y quizás sea cierto, pero los hechos son alentadores, por ejemplo, en México emergió un gobierno, que a pesar de sus limitaciones, ha dejado muy claro de qué lado está, Evo Morales se reelige en Bolivia, Venezuela y Nicaragua resistieron la embestida; si se cumplen los pronósticos, el peronista Alberto Fernández se convertirá hoy en presidente de Argentina con Cristina como vicepresidenta, y lo más interesante, los gobierno de derecha sufren una crisis sin precedentes, pensemos solo en las protestas en Chile, anteriormente en Ecuador, los escándalos y la baja popularidad de Bolsonaro y los cuestionamientos a Iván Duque.

¿Y qué ha pasado? Simplemente lo que muchos alertaron: la derecha volvería a fracasar porque no tiene nada nuevo que ofrecer. Por una cuestión de clase, por una cuestión de lógica propia, la derecha no puede hacer otra cosa diferente a repetir recetas y agudizar la desigualdad y las desgracias de los sectores populares. La Argentina que hoy vota es un ejemplo evidente, Macri literalmente se burló de sus electores jurando no hacer todo lo que después hizo. La lista es larga, prometió pobreza cero y la multiplicó, prometió que no habría inflación y la disparó, prometió que no habría deuda y encadenó al país al Fondo Monetario Internacional. El país literalmente se ha hundido.
La derecha ni siquiera logra mantener sus vitrinas limpias, basta mirar lo que pasa en Chile, el paradigma neoliberal de la región. Hace tan solo horas ese país vivió la manifestación más multitudinaria de su historia. ¿Qué lleva a miles de personas a salir a la calle? ¿Qué las inspira a enfrentar a la policía, a enfrentar la posibilidad de cárcel, tortura o poner su vida en peligro? ¿El precio del pasaje o el alza de los combustibles? Por supuesto que no, estos son los detonantes, los “ya esto es demasiado”, pero las causas están en un descontento mucho más profundo y sistémico.
Ahora bien, estas fuerzas que retornaron ¿mintieron ingenuamente? ¿No sabían lo que hacían y decían? Obvio que sabían, lo que sucedió es que hicieron cálculos que algunos a la larga resultaron errados, por ejemplo, fue efectivo el trabajo de los grandes medios de comunicación en demonizar a los líderes de izquierda y confundir respecto a sus grandes logros sociales, aprovecharon el golpe económico que significó la caída del precio de ciertas materias primas que constituyen el principal ingreso de muchos de estas naciones, y obviamente, la principal fuente de ingreso para los programas sociales. ¿Qué falló? Pensaron que meter tras las rejas a esos líderes de izquierda, acusándolos de corrupción, desmoralizaría a las fuerzas progresistas y sepultaría la posibilidad de retorno, pero el mayor error fue, subestimar la fuerza de los pueblos.
Ahora es hasta gracioso leer en los medios como algunos sectores de la derecha se victimizan, se dicen como ingenuas víctimas también engañadas por Macri y por todo los que caen en desgracia. Es la forma de no salpicarse, y sobre todo, mantenerse con fuerzas y posibilidades para próxima embestida conservadora, un peligro que ha demostrado estar siempre latente, y que ojalá la izquierda haya aprendido a calar en toda su magnitud.

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