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La decencia debe primar en el accionar de los cubanos

La decencia debe primar en el accionar de los cubanos

Los hechos marcados por la indisciplina social, que tuvieron lugar el pasado sábado en la apertura del Mercado de Cuatro Caminos, nos vuelven a poner delante de una palabra que significa mucho para los seres humanos, aunque algunos, lamentablemente, no lo hayan comprendido todavía.

Nos referimos a la decencia, un vocablo que en los últimos días ha estado en boca de muchos, y que debe ser puesto en práctica cada día en nuestro comportamiento social. Cosa que no siempre sucede. Sobre la DECENCIA nos propone reflexionar  el colega Abdiel Bermúdez.

La decencia debe primar en el accionar de los cubanos

La palabra ha vuelto al entramado social cubano de un modo que antes era habitual, pero en los últimos tiempos nos estaba siendo esquivo. La usan mucho nuestros abuelos, quienes afirman que decencia es acatar y expresar las buenas costumbres y las normas de convivencia social, que están en las conversaciones, vestimentas, gestos y posturas. Y añaden además que saber comportarse decentemente no viene en los genes: se educa, hay que enseñarlo.

Hablan así porque antes, mucho antes, la decencia era obligatoria. Ahora no. Estos nuevos tiempos, de escaseces y estrecheces de todo tipo, han modelado nuevas formas de decencia, avaladas por frases como “estos son otros tiempos”. Y al amparo de esos “otros tiempos”, crece la mala yerba de la indecencia en muchas partes, y lo peor, con un carácter permisivo y hasta aprobatorio, al punto que ha llegado a ser motivo de burla social.

Hacer lo correcto no es irracional

Lo digo porque últimamente actuar con decencia ante determinada situación, supone una mofa instantánea de alguien que te bautiza de tonto. Es como si hacer lo correcto fuese irracional y, además, incorrecto. Por eso, si el niño le falta el respeto a un profesor, discutimos con el profesor, que para eso somos los padres del niño, y usted, profesor, que se pasa más tiempo con el muchacho que los propios padres, que le aguanta toda la mala-crianza que ellos le dieron, se tiene que quedar calladito, ¿bien?, porque es lo que hace un profesor decente, ¿no?
Pues no. Que enseñar decencia no es obra docente. Es cosa de todos los días, en todo lugar, a toda hora. Y no se trata solo de hacer gala de educación y calidad humana en el orden interior, sino también de respeto hacia los demás.
Precisamente ahí, en nuestro vínculo con los demás, es donde hemos fallado con bastante frecuencia en los últimos tiempos, con hechos tan penosos como el de irse a las manos en un espectáculo deportivo que lamentablemente tiene más impacto que ganar un campeonato, por bochornoso. O como lo vivido este sábado en el Mercado de Cuatro Caminos, un tema sobre el que no quería volver, pero vale la pena alertar sobre esas actitudes indecentes que tanto laceran nuestra cotidianidad.

Vandalismo y una indecencia que se solazó contra nosotros mismos

Muchas personas me han comentado que en esas imágenes hay muestras no solo de desabastecimiento acumulado y falta de previsión organizativa. Hay vandalismo, y una indecencia que se solazó contra nosotros mismos y contra nuestras familias, porque los productos que estaban allí y fueron dañados o robados, los necesitaba cualquier de nosotros en casa.

La decencia es quizás el valor que mejor refleja la dignidad humana

Para mí, lo visto no tiene que ver con limitaciones económicas, no. Nuestras carencias no justifican ese atropello, esa manada de insensatez e indecencia de la que tantos se han avergonzado, aun sin estar allí. Y ser decente es también no perder la capacidad de avergonzarse, incluso ante los errores de los demás, ante un incumplimiento, o ante un hecho delictivo, como este que vimos aquí.

La decencia es quizás el valor que mejor refleja la dignidad humana, y hay cosas a las que un hombre o una mujer no pueden renunciar nunca. Entre ellas, eso que en buena medida nos hace mejores entre cuantos compartimos la condición de animales en este mundo. Y ustedes ya saben de qué les hablo.
Es todo por hoy, pero volveremos la próxima con otros temas de interés. No olvide compartir sus opiniones con nosotros, para seguir pensando juntos el país que queremos.

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