Menú

José Martí, el misterio que me acompaña

José Martí, el misterio que me acompaña

En su apretado currículo profesional, Maribel Acosta Dumas guarda con recelo los momentos en que se ha detenido en la vida de José Martí. Estudiarlo, investigar su obra e intentar conocerlo han hecho de ella no solo una periodista más entregada, sino una mejor cubana.

Maribel Acosta

Maribel Acosta Dumas, periodista y Doctora en Ciencias de la Comunicación

A lo largo de su carrera José Martí ha representado una pasión singular, ¿qué despertó su interés periodístico por el Apóstol?

“Como todos los niños cubanos crecí leyendo la poesía de José Martí. Después, de más joven, los versos libres me emocionaron especialmente y por supuesto, cuando estudié periodismo Martí es siempre una figura recurrente en la carrera.

“En el ejercicio del periodismo mismo una y otra vez tuve que volver a su figura en su natalicio, en los aniversarios de su muerte y por fechas históricas que articulaban la realidad cubana con aquella poética martiana que fue su vida e incluso su muerte.

“Y de esa manera tuve que recurrir a Martí para buscar las respuestas a mis preguntas en cada momento. Al intentar indagar algo nuevo sobre él, esto se hizo parte de mi ejercicio periodístico como algo transversal, como algo incorporado a mi quehacer profesional”.

En tu andar investigativo has conocido de cuestiones poco tratadas sobre la vida de Martí, coméntanos sobre alguna en particular que te halla impresionado.

“En mis andanzas investigativas para buscar un Martí menos conocido, hay un texto que encontré un día en la Biblioteca Nacional José Martí como una joya escondida, que es el anecdotario de José Martí.

“Publicado en los años 50, por Gonzalo de Quesada, hijo, que es increíblemente el único anecdotario de José Martí. Un hombre con una vida que no fue tan larga, pero sí tan intensa, tan rica y de él solo existe este anecdotario, que lamentablemente no se ha vuelto a publicar y que una joya de la literatura y de la historia.

“En él, se cuentan cosas increíbles, por ejemplo que Martí tenía los pies tan finos que apenas le llegaban a la punta del zapato, que contrario a lo que muchos piensan no era un hombre sedado, tranquilo, sino que siempre subía las escaleras corriendo de dos en dos.

“Describe los ojos de Martí, su mirada, de la que otros autores sí han escrito. Cuenta una anécdota de niño, sobre alguien que tenía un grillo apresado y él lo soltó porque todo el mundo debía ser libre.

“Refiere además, que suspiraba mucho y que se llamaba a sí mismo el suspirón, porque lo agobiaba el pesar de una Cuba encadenada. Siempre estaba vestido con su traje negro, el único que tenía, pero impecable y limpio.

“También cuenta de su gusto por el chocolate, por visitar los restaurantes pequeños de Nueva York donde se ofertaba comida típica de diferentes nacionalidades.

“Recuerdo en especial un reportaje en el que comencé hablando del día en que nació Martí. ¿Qué publicaba el Diario de la Marina ese día? Nació en la madrugada del 28 de enero de 1853, en la casa, como era costumbre; en un lugar humilde y en ese crónica escribí: sin estridencias, con la naturalidad de los humildes”.

En disímiles oportunidades Maribel Acosta ha recurrido a la obra de José Martí

Indagar en la vida de Martí, yendo más allá de su trayectoria política, ¿ha cambiado tu manera ver al Apóstol Nacional de Cuba?

“Más allá de su trayectoria política, que está estrechamente ligada a la vida de Martí, porque él fue lo que hoy llamaríamos un intelectual orgánico que apostó su vida, su obra, su sensibilidad, su naturaleza a un proyecto político, social y humano, por tanto desligarlos no tendría sentido.

“Y el conocer y llegar a comprender esto, yo creo que de algún modo me ayudó a intentar ser mejor periodista y sobre todo mejor ser humano. A comprender, porque Martí también fue periodista, la inmensa grandeza del servicio público del periodismo, a gustarme mucho más la gente, las miradas de la gente, sus sentimientos y a respetarnos en cualquier latitud del planeta”.

¿Por qué crees que este tipo de información es tan poco divulgada?

“Yo creo que por una tendencia de cosificar la historia y a sus personajes. La historia tiene hechos que la construyen, pero a mi entender, la historia es sobre todo lo que uno extrae de lecciones del alma cuando la vives o la miras a la distancia y eso es lo que falta muchas veces en las clases de historia. Falta comentar la historia, contarla.

“Es construir relatos de la vida que a la vez te estén dando las agendas de país, las agendas de mundo y en definitiva las agendas de la historia.

“Hay otro libro extraordinario que recorre los pasos de José Martí desde Playita de Cajobabo hasta Dos Ríos, pero que a la vez cuenta pasajes como el momento en que Martí pisa tierra cubana y dice: dicha grande.

“O el diario de campaña, calificado por intelectuales de la talla de José Lezama Lima como la mejor obra del Apóstol, que recoge cómo va mirando la naturaleza, va encontrando la gente a su paso y lo cuenta. Éstos debían ser libros de estudio obligatorio en nuestras escuelas para impartir historia.

“Y ése es el caso también de este anecdotario que encontré un día como una joya guardada en la Biblioteca José Martí y que marcó de muchos modos mi vida periodística y mi vida humana”.

¿Consideras necesario que los cubanos conozcamos a un Martí más humano?

“Martí sigue siendo un gran desconocido, Lezama Lima decía que es el misterio que nos acompaña y creo que sí. Por tanto es imprescindible conocerlo, porque Martí no habló para su tiempo solamente, habló también para estos tiempos, sobre todo porque lo hizo desde una extraordinaria sensibilidad, sin la cual no es posible entender el proyecto político por el que uno apuesta, un proyecto social y en definitiva el futuro”.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *