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Incendio en Notre Dame, la catedral ícono de la cultura europea

Un incendio fue declarado este lunes en la catedral de Notre Dame de París, uno de los lugares más visitados de la capital de Francia, mientras numerosos bomberos tratan de aplacar el fuego.

Un portavoz de los Bomberos de París declaró que importantes medios fueron desplegados para intentar controlar el siniestro que derribó ya su emblemática aguja y parte del techo.

Toda la parte superior de la catedral se mantiene envuelta en humo, una imagen impresionante difundida por televisoras y medios de comunicación locales.

Según las informaciones preliminares, las autoridades procedieron a evacuar rápidamente a las personas que se encontraban dentro de la iglesia y en la plaza de enfrente, mientras por el momento no hay reportes de víctimas.

De acuerdo con Luis Miguel Cabrera, periodista de la televisión cubana, todo parece indicar que el origen del siniestro es un accidente durante los trabajos de remodelación de la catedral de Notre Dame, una de las iglesias más reconocidas del mundo, joya del estilo gótico, edificada entre 1163 y 1345.

Notre Dame: donde se cruzan todos los caminos de Francia

Durante la Comuna de París, en 1871, cuando los revolucionarios se supieron derrotados se dedicaron a quemar todos los edificios públicos que encontraron a su paso, con especial preferencia por las iglesias.

Sin embargo, Notre Dame, la catedral que ocupa el centro geográfico de la capital francesa, se libró de la furia popular, al igual que había conseguido sobrevivir a la iconoclastia de la Revolución Francesa un siglo antes.

Este edificio, que comenzó a construirse en el siglo XII, en pleno apogeo del gótico, y se acabó en el XIX, es uno de los símbolos más poderosos de Francia, pero también de Europa.

Su fachada con sus dos torres gemelas, la aguja que se quemó este lunes por la tarde, construida en el siglo XIX por Eugène Viollet-le-Duc y sus gárgolas o sus pórticos la convirtieron con el paso de los siglos en mucho más que un monumento de piedra y madera: Notre Dame es una construcción tan imaginaria como real.

Por eso el incendio ha provocado una conmoción colectiva: todos los caminos de Francia se cruzan bajo sus arcos, todos los recuerdos, los sueños y las fracturas de esa nación.

No es una casualidad que el aspecto actual del monumento se forjase durante el siglo XIX, durante la gran reforma de Viollet-le-Duc, en su momento muy controvertida pero que ahora, como la Torre Eiffel, le dio el aspecto que forma parte del paisaje de París.

También en ese mismo siglo Victor Hugo escribió la novela que marcaría la catedral para siempre: Nuestra Señora de París (conocida como El jorobado de Notre Dame en sus múltiples versiones de Hollywood), la historia de Quasimodo y Esmeralda, que reconstruía con muchas libertades el París del siglo XV.

Una escena de la película "El jorobado de Notre Dame", de 1939. Foto: Riko Radio

Una escena de la película “El jorobado de Notre Dame”, de 1939. Foto: Riko Radio

La Iglesia tuvo un papel esencial en la historia de la música, por su papel en la implantación de la polifonía, allí se coronó Napoleón I y se celebraron los funerales de Estado de presidentes como De Gaulle, Pompidou o Mitterrand y de las víctimas de los atentados del 13 de noviembre de 2016.

Fue el lugar escogido para celebrar una misa con motivo de la liberación de París, el 26 de agosto de 1944, tal vez el momento más importante de la historia contemporánea de Francia. Resulta imposible contar el número de películas en las que aparece, tantas que es casi un tópico.

Notre Dame ha logrado resistir a la Comuna, a las películas de Disney, al kitsch decimonónico, a las visitas de cerca de 13 millones de turistas, y todos esperan que resista esta vez los estragos del incendio que la devoró una tarde de Pascua ante el espanto y la incredulidad de todos aquellos que alguna vez se pasearon por su explanada y bajo sus bóvedas.

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