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¿Habrá espacio en el mundo “versión Bolsonaro” para la conciencia?

¿Habrá espacio en el mundo “versión Bolsonaro” para la conciencia?

¿Cómo entender el mundo, pensado por Bolsonaro?. La frase “Brasil por encima de todo” se le ha convertido en carga. El título que ha ganado en tres meses de gestión es el de “presidente peor evaluado”. Las encuestan le dan un 30% de rechazo, cuando todavía debería estar en un período de luna de miel, con el Congreso y la ciudadanía.
Sí, Bolsonaro sirvió a unos pocos, para evitar que el Partido de los Trabajadores volviera al poder político, pero gobernar es otra cosa. Muchas fake news y pocos resultados, no convencen ni a los interesados en verlo en Planalto. Tan concentrado está en hacer de su país una ficha de Washington; por no hablar del esfuerzo del presidente brasileño por convertir a la nación en un redil del anti – comunismo, que Bolsonaro ha terminado por distanciarse muy rápido de su promesa de “restablecer el orden y la grandeza en Brasil”… Algo que en realidad nunca explicó como haría.

Este político, expresión de un momento regional de re – configuraciones, va quedando arrinconado por decisiones que tomó sin entender la lógica “causa – efecto”, como ha sido el caso de su proceder con China.
El tipo de prensa que lo acoge, hoy no tiene cómo justificar, sin evitar el repudio colectivo, los niveles de desempleo que ahora afectan a más del 12% de los brasileños. La combinación de gazapos en Ministerios vitales; y la baja previsión de crecimiento, mientras el Chicago Boy, Paulo Guedes, sueña con acercarse al modelo económico de Pinochet, a través de una propuesta de reforma de pensiones a la medida de la derecha local.
Pero las desconfianzas están… Ya hay escándalos de corrupción que salpican cerca. El presidente brasileño evita el diálogo con un Legislativo dividido en parcelas, atenta contra la Amazonía, corre a los brazos de Trump. Y claro, le sobra tiempo para incitar a un golpe, a las fuerzas armadas de Venezuela, pero ¿cuándo gobierna Brasil? Está tan obsesionado con agradar, que pudiera estar dispuesto (lo ha dejado entrever) a dar la plataforma que Estados Unidos busca para una posible aventura militar contra Venezuela. Hipótesis que rechazan hasta los militares en el Gabinete de Bolsonaro, porque (al contrario de su jefe) el sentido común les advierte que no es recomendable dispararse al pecho, para caer bien a un amigo como Trump.
Pero Bolsonaro da la impresión de que gobierna para un club de seguidores, y no para un país de enormes proporciones y realidades complejas. Su crisis de identidad tiene nerviosos hasta a los productores del país, ahora que (por una sonrisa de Israel) está dispuesto a poner en peligro, millones de dólares en exportaciones a países árabes. Imitar a Trump desde una posición totalmente distinta; la injerencia contra un país hermano; decir que el Gigante suramericano debería buscar ejemplos en Israel, son agravios para despertar conciencia.
Conciencia… ¿habrá espacio en el mundo “versión Bolsonaro” para la conciencia?.

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