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Fuego investigativo contra Trump

Este sábado especulábamos sobre cuáles podrían ser los pasos futuros de Trump y su equipo frente a la arremetida legal que sufre el presidente, recordemos que son alrededor de 17 investigaciones que se llevan en su contra, las recientes declaraciones de su exabogado y hombre de confianza, Michael Cohen echaron más leña al fuego, y están por conocerse los resultados de las investigaciones del fiscal especial que indaga sobre estos supuestos delitos, y para más dramatismo, la Cámara de Representantes está en manos demócratas, algunos de ellos ansiosos por aplicar un impeachment contra Trump y sacarlo de la Casa Blanca. Todo esto en un contexto electoral que obliga al mandatario a ponerse a la ofensiva, y hablamos específicamente que lo más probable era que Trump se corriera más al conservadurismo para mantener su base electoral y que buscara uno o más conflictos internos o externos para desviar la atención.
Pues bien, todo parece indicar que ya emerge esa estrategia y el magnate presidente tiene un coco, un diablo al cual presentarle el crucifijo republicano, se trata de un viejo pretexto ¿cuál? El socialismo. Fíjense, vamos por pasos, esta semana se celebró la Conferencia de Acción Política Conservadora, y según la agencia AFP, el tema principal fue un video de cinco minutos contra lo que ellos llaman los socialistas demócratas en el Congreso, y por supuesto, el audiovisual intentaba mostrar al socialismo como el mayor peligro para la grandeza americana. Ojo, importante tener en cuenta, estábamos hablando de un supuesto socialismo a lo estadounidense, que nada, absolutamente nada tiene que ver con el sistema que se intenta construir en parte de América Latina o que se intenta defender en Cuba.
Ahora bien. ¿Es una buena estrategia? Sin duda alguna, desempolvar esta vieja fobia es una jugada inteligente por varias razones; primero, los estadounidenses vivieron décadas bajo la propaganda de la Guerra Fría y la élite logró que palabras como comunismo y socialismo se convirtieran en ácido para los odios de buena parte de esa sociedad, por lo tanto, se trae a debate un tema sobre el cual hay un camino adelantado lleno de muchos prejuicios y miedos. Segundo, no hay mejor estigma para dañar al Partido Demócrata y algunas de sus figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocaso-Cortez, que se han corrido a los extremos debido a la crisis del sistema político, de la cual Trump también fue resultado; y tercero, para la base electoral de Trump el miedo a la supuesta amenaza socialista es tan grande, pero tan grande, que podría echar a un lado los escándalos del magnate si lo ven como el hombre fuerte para encarar el desafío.
Pero hay un detalle interesante. ¿Quién participó en esta cita que hablábamos? No fue Trump, fue el vicepresidente Mike Pence, el paladín antisocialista que mostró su cara también en todo el plan fracasado contra Venezuela. Esto nos hace sospechar que, frente a los peligros que corre Trump, el vicepresidente podría ser la carta que maneje el Partido Republicano para 2020, un hombre aclamado por el ultraconservadurismo estadounidense y que han mantenido alejado, con toda intensión y en la medida de lo posible, de las mayores torpezas de Trump. A veinte meses de las elecciones, el panorama en Estados Unidos está sumamente interesante, y creo que en el bando demócrata están los mayores desafíos, sobre eso podemos analizar el próximo domingo.

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