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Estados Unidos golpea duramente viajes de sus cruceros a Cuba

Estados Unidos golpea duramente viajes de sus cruceros a Cuba

Pronto desaparecerá la típica imagen de la bahía de La Habana, la de Cienfuegos o Santiago de Cuba con sus gigantes cruceros, blancos, floridos y llenos de estadounidenses ávidos por descubrir Cuba, la fruta prohibida, el único lugar del mundo al que no pueden viajar como turistas; así lo quiere el gobierno de Donald Trump que le ha dado un duro golpe a los exiguos acuerdos en materia económica entre Cuba y EEUU con las medidas anunciadas por el Departamento del Tesoro y que hoy entraron en vigor.

Pero más allá del asedio financiero y el recrudecimiento del bloqueo, por qué precisamente los cruceros como punta de lanza de la política anticubana y no las grandes aerolíneas que realizan crecientes vuelos comerciales a Cuba, también como parte de esos acuerdos.

Una mirada a las cifras de viajeros desde EEUU entre el primero de enero de este año y el 30 de abril, deja en claro las motivaciones: 142 MIL 721 estadounidenses arribaron a Cuba a bordo de cruceros, muy superior a los casi 115 MIL que lo hicieron a bordo de aviones.

La travesía marítima se consolidó como una de las opciones más populares para viajar a Cuba desde 2016. Esta medida busca reducir, de un golpe, a más de la mitad la cantidad de norteamericanos viajando, algo que se disparó exponencialmente tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

Se sabe que repercutirá en el sector NO estatal cubano, en especial casas de renta, bares, restaurantes, tiendas, entre otros que se especializaron en el mercado estadounidense. Que quede claro que no se trata solo de afectaciones al gobierno de la Isla, sino a la sociedad toda.

De igual forma eliminaron la categoría de viajes para intercambio en grupos “people to people”, pueblo a pueblo, utilizada en su mayoría para los viajes en cruceros; aunque mantuvieron la categoría de “apoyo al pueblo cubano” para los viajes privados de estadounidenses, por tanto será otra forma de poder venir a la Isla.

Si a todo esto le sumamos que las compañías de cruceros están siendo demandadas tras la activación del Título III de la Helms Burton, las medidas buscan no solo cerrar el negocio de los cruceros, sino también encargarse de que en el futuro nadie emprenda ningún negocio de este tipo en Cuba.

El impacto no solo es económico, también simbólico porque si a usted le dicen todos los días que viajar a esta Isla es riesgoso y que puede ser multado por ello, sencillamente desiste de ese interés.

La regulaciones establecen una nueva prohibición general para llegar a Cuba en yates, o en vuelos ejecutivos privados y los principales afectados: los propios estadounidenses.

El panorama es complejo, sin embargo, algunos de los anuncios hechos por John Bolton el pasado 17 de abril hasta ahora no se hicieron efectivos, entre ellos la reducción del límite a las remesas familiares. ¿Acaso se habrán aconsejado teniendo en cuenta el malestar general de la comunidad cubana residente en aquella nación?.

Es interesante que todo este ambiente anticubano quizás no afecte directamente a Trump, pero sí lo pudiera hacer a Marco Rubio y Mario Díaz-Balart, pues las empresas de cruceros más importantes tienen base en La Florida, y a eso súmele que ha habido protestas y reclamos por el tema migratorio, pues con el cierre del consulado de EEUU en La Habana, ese país ha incumplido con el número mínimo de visas a otorgar por años para migrantes cubanos; otro pequeño detalle que olvidan es el impacto que tuvieron en el electorado de La Floridas las medidas anticubanas en época de George, el hijo, Bush.

Todo eso no lo sabremos hasta las elecciones de noviembre del próximo año. Lo que sí está muy claro ahora es que el gobierno de EEUU está empeñado en hacernos naufragar sin mirar la historia de los últimas seis décadas.

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