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El Ártico en disputa

Estados Unidos aumenta su capacidad militar en Alaska para marcar territorio en el Ártico, a la vez, un informe al Congreso dice estar preocupado porque China también envía militares a esta zona, e incluso, la incluye en sus megaproyectos comerciales, en este caso, con la llamada Ruta de la Seda Polar, Rusia, por su parte, también marca territorio reclamando un área enorme y desplegando tecnología militar con fines disuasivos. Muchas otras naciones, dígase Canadá, Reino Unido y los países nórdicos, también mueven sus fichas. Las noticias de este tipo son usuales desde hace algunos años y nos podríamos preguntar ¿Por qué la disputa? ¿A qué se debe la importancia de esta área que hasta hace poco no era muy tomada en cuenta?
La respuesta está en la riqueza, se calcula que allí se encuentran el 25% de las reservas de petróleo del planeta, enormes yacimientos de gas natural y una cantidad considerable de minerales, incluido oro y piedras preciosas. El calentamiento global ha reducido en 40% las capas de hielo en esa zona, y toda esta riqueza ha ido quedando al descubierto, pero hay más, se trata también de una ruta marítima que podría acortar la distancia para el comercio y la navegación. Por ejemplo, según estudios, un barco que se traslade de Holanda a Japón a través de Ártico, podría ahorrarse un tercio del tiempo que demora por las rutas convencionales, esto significa ahorro de tiempo y combustible. ¿Quién controlará esos puertos? ¿Quién será el propietario de esas áreas marítimas cuando aumente la circulación de buques? ¿Quién será el propietario de toda esa riqueza? El que primero ponga en orden las cosas y de ahí viene la pugna.
Con este calor que sufrimos y con la distancia geográfica que nos separa, muchos podrían preguntarse qué tiene que ver esa disputa con nuestro día a día ¿En qué nos afecta? Y lo primero que debemos tener claro es que en un mundo tan globalizado, tan interconectado, nadie escapa a las consecuencias de ningún conflicto. En primero lugar, los protagonistas de esta batalla por el ártico son las grandes potencias, las economías más importantes y los países que más gastan anualmente en armamento. Todo este ambiente podría generar nuevas tensiones internacionales y podría tener efectos en la economía mundial. Ya hemos visto, como determinados intereses Ucrania o Siria, han desencadenado una avalancha de sanciones que han costado miles de millones de dólares. ¿Qué se puede esperar si se trata de controlar una cantidad colosal de petróleo y otros tantos recursos?
Pero el contagio no solo viene por ahí, hay otro elemento, el medioambiental. Ahí, según los científicos, se regulan las corrientes de los océanos, las temperaturas y los patrones climatológicos. Expertos aseguran que la quema de combustible es cinco veces más dañina en esas latitudes, y que el carbono negro, muy abundante allí también, cuando se deposita en el hielo, pues absorbe más luz, más calor, y aumento el deshielo. Pensemos en toda la fauna que habita, ya con dificultades, en esa región.
Conclusión. Dónde la humanidad ve desastre, el sistema capitalista ve negocios, así pasa con las guerras y así, lamentablemente, también pasa con el medio ambiente.

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