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EE.UU. siempre ha sido gestor de conflictos

EE.UU. siempre ha sido gestor de conflictos

Los Estados Unidos de América ha sido un imperio creado sobre las ruinas de las guerras, desde la que le permitió independizarse hasta las dos catástrofes mundiales que le permitieron consolidarse. Ha sido siempre gestor de conflictos.

En los últimos 240 años EE.UU. no ha estado en guerra solo 16

Tanto es así que recientemente el canciller iraní Mohammed Javad Zarif dijo que en los últimos 240 años el gigante norteño no ha estado en guerra solo 16.  Digamos con un cálculo sencillo que más del 90 por ciento del tiempo en los últimos dos siglos y medio Washington la ha emprendido contra el mundo. La maquinaria imperial norteamericana ha sido despiadada con los derechos humanos y el derecho internacional, algo que no es nuevo en la historia de ese país, pero que hoy lo sitúa en una situación de debilidad que amenaza con el derrumbe.

Por qué lo afirmo, por la cantidad de frentes abiertos y el escaso o casi nulo respaldo para sus envestidas. Uno de los slogans de campaña de Trump antes de llegar a la presidencia fue la promesa de “volver a hacer grande a los Estados Unidos”.  Con esa promesa ganó pero en las elecciones de medio término de 2018 el magnate perdió la mayoría en la cámara de representantes y vio evaporarse sus sueños ligados a la construcción de un muro fronterizo con México y su programa de expulsión de los migrantes latinoamericanos.

Investigaciones por fraudes electorales e impositivos, hicieron retomar el ímpetu belicista

El fracaso de ambos proyectos, sumado a las investigaciones por fraudes electorales e impositivos, hicieron retomar el ímpetu belicista, utilizado históricamente para reagrupar fuerzas internas y resolver tensiones domésticas. La impotencia interna, sumada a las dificultades para recobrar el lugar de única potencia hegemónica, reorientó su política exterior a un esquema de provocación constante.

La triple ofensiva contra Venezuela, Irán y China se explica por cinco aspectos claves: la necesidad de controlar los recursos naturales imprescindibles; garantizar las rutas marítimas por donde circulan dichos recursos; obstaculizar el crecimiento de la economía china, sobre todo en relación a las tecnologías de punta Inteligencia Artificial y redes 5G; impedir el desarrollo nuclear de actores que pueden perturbar las ventajas estratégicas de Tel Aviv y Washington en Medio Oriente; y por último, NO menos importante, impedir la suplantación del dólar como divisa de reserva e intercambio comercial a nivel mundial.

Trump empieza a ser catalogado como un negociador mediocre que no logra objetivos palpables

Sin embargo, Trump empieza a ser catalogado como un negociador mediocre que no logra objetivos palpables. China ha respondido al incremento de los aranceles con aumentos similares a los dispuestos por Washington y no se ha sumado a las demandas de aislamiento contra Venezuela e Irán. Caracas, por su parte, resiste a la ofensiva del comando sur donde la administración de Trump solo acumula fracasos.  También está en disputa con Rusia y ha bloqueado el gasoducto Nord Stream 2 que suministra gas a Europa.

Pero Estados Unidos extiende sus querellas al viejo continente, donde están sus tradicionales aliados. Esas tensiones vienen desde hace tiempo y no solo no parecen disminuir, sino que van en aumento. Uno de los motivos de discordia es Irán. Parece que los norteamericanos quieren guerra pero demasiados problemas han causado en la vieja Europa.

Ha llegado un punto en el que la maquinaria imperial norteamericana genera más perjuicios que beneficios… Por ello, cuando hace un año Donald Trump se levantó de la mesa negociadora, en la que también se sentaban europeos e iraníes, Europa dijo basta.  Fue entonces cuando Enmanuel Macron y Angela Merkel, en declaraciones históricas, afirmaron que había constituido un serio error dejar en manos norteamericanas la geopolítica mundial.  Y en este escenario, si nos guiamos por el ensayo “El Destino de los Imperios” del británico John Bagot Glubb todo parece indicar que vivimos el colapso de un imperio.

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