Donald Trump y Kim Jong-un: un histórico encuentro

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Donald Trump logró ser el primer presidente de Estados Unidos en algo, ha sido el primero en pisar tierra norcoreana, en un gesto sobre todo simbólico, que si se tratara de otro mandatario, sería una clara señal del rumbo que debería tomar las relaciones entre Washington y Pyongyang. Para algunos, este acontecimiento corre el peligro de quedarse en un show de televisión más, pero bueno, es una señal en el camino correcto. Uno podría preguntarse ¿Qué busca Trump en Corea del Norte? Con el pragmatismo camaleónico que lo caracteriza ¿Qué beneficios puede obtener? Por supuesto que el país asiático no tiene relaciones comerciales con Estados Unidos, ni permitirá inversiones de este tipo, tampoco tiene petróleo, ni comprará armas estadounidense, ni renunciará a su carrera armamentista y nuclear, es obvio, que el asunto no va por lo económico.

Esto nos lleva a pensar entonces en razones geoestratégicas, y también, por qué no, en esa necesidad de trascender que tiene el magnate presidente. Se trata de esto que vimos, el primero en sentarse a dialogar, el primero en quizás lograr un acuerdo, recordemos que todo el que se sienta en esa cómoda silla de la oficina oval quiere dejar un legado; pero vamos a lo estratégico, Corea del Norte está en una zona sensible para la Casa Blanca, el extremo oriente, donde tiene grandes aliados y grandes enemigos. De eso se trata, es un tablero político. China y Rusia, son viejos aliados de Corea del Norte, países fronterizos, y ya sabemos qué tipo de relación tiene con Washington, pero además, tanto Beijing como Moscú, han ido estrechando relaciones con Tokyo y Seúl, aliados históricos estadounidenses y a la vez viejos rivales de Pyonyang, dos ejemplo, el intercambio comercial entre China y Corea del Sur supera los 200 mil millones de dólares anuales, mientras, Rusia y Japón tienen casi listo un acuerdo de paz y fronterizo.
Es decir, que ambas potencias emergentes, al estrechar relaciones con todos los actores, logran una mayor relevancia e influencia en la zona, y por lo tanto, una mayor capacidad de inclinar la balanza a su favor; y Estados Unidos, al parecer, no quiere mantener peso solo de un bando, quiere que sus intereses sean tomados en cuenta en cualquier giro que den los actores, sobre todo, en una Corea del Norte que, según su perspectiva, marcha en un proceso de apertura. En resumen, la vieja tirantez entre Moscú, Beijing, Washington, es una de las razones de estos reiterados apretones de manos entre Kim y Trump.
Pero seguramente usted se pregunta. Si Trump tiene excelentes relaciones con Vietnam, si reconoce la importancia y los beneficios de las buenas relaciones con China, si aparentemente se acerca a Corea del Norte, entonces ¿Cuál es el problema de Trump con Cuba, Venezuela, y con el socialismo que él quiere borrar del hemisferio occidental? Una pregunta con muchas respuestas, pero que deja claro que no es un asunto ideológico, sino de dinero y votos electorales. Afortunadamente para esos países asiáticos que construyen su modelo socialista, no tienen comunidades en Estados Unidos que se han enquistado como parásitos en esa nación, y gastan energías y dinero, mucho dinero, en atentar contra su país de orígen.

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