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Cuestión de esencias vivas

Cuestión de esencias vivas

Los trazos del cuerpo son hebras vivas en inercia, esperando levitar. En esta teoría alquimista, el movimiento es más que un patrón, es una voz. Emmanuelle Lê Phan vive de esa voz, de los hilos humanos que reinventan a su vez otros pasos, otros bocetos.

Canadá, su país de residencia, la vio salir a una isla del trópico. Habana Ciudad en movimiento fue el más sublime de los pretextos. La pasión innata de su andar fue el timón. Coreógrafa, profesora y codirectora de TentacleTribe Dance Company, Lê Phan recrea nuevos retratos danzarios desde Cuba.

Pies en suelo cubano, ella optó por procrear nuevas transiciones. Su espíritu es una moviola de carne y hueso que se alimenta de perspectivas:“Mi clase técnica incluye una mezcla de varias influencias que convergen en una danza fuerte y precisa. La convergencia de conceptos de breaking, popping  y quizás danza contemporánea es la base para cada ejercicio”.

Del guion a la clave

“El momento ejecutivo se basa en inversiones, ejercicios en el suelo, congelamientos, desplazamientos desde una superficie hasta trabajos de flujo, dinámica y control. Puntualizando en la técnica y su metodología, trabajo con la mecánica y la organicidad de los movimientos para dar una sensación de ilusión y complejidad. Termino con la creación de dúos que integren estos conceptos”.

Lejos de pautas predefinidas, Emmanuelle busca la comunión entre disciplina, rigor y el poder de la curiosidad. Observa, antes que todo, las características de cada bailarín. Es una veleta que respira y ama.

“La magia radica en verlo y adaptarlo todo. No hay mejor clave que la de acercarse al detalle en sí de la coreografía. Trascender en todos los contextos con ese gen de la hiperactividad que traemos por defecto y debemos explotar al máximoEn este gremio se debe ser un poco loco también. El pacto con el arte de los pasos está por encima de las rutinas y el dinero. Es cuestión de energías, sinergias, diferentes puntos de vista sobre la escena”.

Una postal de La Habana

Su primera vez en la capital cubana despierta zonas tal vez inertes. Los inviernos polares ahora devienen en tonalidades vívidas, en ritmos trastocados con el calor.

“Me llevo de Cuba colores, esencias, carisma, el recuerdo de interpretaciones de muy alto nivel. Retazos puso una huella en su maquinaria sutilmente desenfrenada. Encantada por la coreografía de esta compañía habanera, ahora contará pasajes a medias luces en su tierra”.

Mientras, ella sigue con su hoja de ruta perpetua. Descubre el eco de su propio revuelo en el ir y venir de los caminos absortos de sus nuevos aprendices. Va imantada de las abstracciones,la naturalidad, la confluencia individual y del todo compacto de almas que la siguen. Se siente igual que si diese vueltas en el Circo de Sol, donde han interpretado piezas suyas. Se hace y deshace en la esencia de la forma y su armonía

EmmanuelleLê Phan no teme de la jungla de asfalto. Ahora palpa las pieles jóvenes de quienes la rodean. La música los viste a todos de sincronías. La clase es más bien un poema donde ella decodifica cada superficie humana. Pinta banderas con las manos. Retuerce sensaciones. Encuentra por fin otros hilos palpitantes.

 

 

 

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