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Cuba y sus líderes no renuncian al desarrollo y prosperidad de su pueblo

Cuba y sus líderes no renuncian al desarrollo y prosperidad de su pueblo

Mucho se habla todavía de los debates en la Asamblea Nacional del Poder Popular este fin de semana. En un escenario complejo, el estado cubano no renuncia a su propósito de estimular un mayor crecimiento de la economía.

Un camino trazado para lograrlo dejaron los intercambios, en especial las palabras de clausura del presidente cubano Miguel Díaz Canel Bermúdez. Señalaba Díaz Canel la idea de pensar como país, un principio que debe regir el actuar de cada uno de los cubanos.

Gisela García Rivero estuvo en esos debates. De primera mano conoció cada uno de los criterios. De cara al desarrollo y en el escenario simbólico, ¿qué nos deja esta asamblea?

Los diputados cubanos se expresaron con objetividad

Todavía están frescos los debates de la Asamblea Nacional que ud. con seguridad siguió a través de nuestras emisiones.  Los diputados cubanos se expresaron con objetividad, con mucho realismo y madurez sobre la situación de la economía cubana, sus grandes retos y sus inmensas reservas para avanzar.

El presidente cubano Miguel Díaz Canel Bermúdez en su discurso de clausura, señaló que durante estos días de análisis, de rendición de cuentas de ministros y de aprobación de leyes en el Parlamento, se había apreciado una clara identificación de los asuntos más apremiantes de la nación, lo que demostró la calidad de los debates.

¿Qué nos dejó entonces esta Asamblea?

En el plano político, una ley electoral que garantizará los procesos de elecciones a todos los niveles, la elección en octubre de los cargos fundamentales del Estado, y antes de finalizar el año, la designación de los integrantes del Consejo de Ministros. En el plano simbólico y cultural, una ley que nos permitirá defender y venerar mejor a los más sagrados símbolos de la Patria: la bandera de la estrella solitaria, el escudo de la palma real y el himno de Bayamo.

En el plano económico, nos dejó la primera ley de pesca y directrices muy claras para el futuro: defender la producción nacional para barrer con la mentalidad importadora e incrementar las exportaciones. Nos advirtió esta Asamblea también, desde la economía, que no hay recetas rígidas para este segundo semestre porque las medidas que se implementen tendrán como punto de partida el plan 2020, más participativo y flexible, construido desde la base.

La burocracia, la negligencia y el descontrol son males que arrastramos

Con un llamado a las decisiones colectivas, a la informatización del país, al despegue, en definitiva, de las fuerzas productivas, el presidente señaló que es necesario sacar las lecciones del período especial (para no repetirlo), años en que los cubanos aprendimos a ostentar nuestras mayores reservas morales. Claro, que con buenas intenciones no solo se avanzará. La burocracia, la negligencia y el descontrol son males que arrastramos y que solo la buena administración y la justicia pueden extirpar. Igualmente, la Asamblea Nacional dejó en claras cuál es el papel de los funcionarios, servidores públicos que están para resolver los problemas de la población y no para dilatar, entorpecer o trabar cualquier trámite, como “sordos” ante la masa de trabajadores que sirven al Estado y pierden horas en una gestión de cuños y solicitudes.

Nos dejó la Asamblea, en fin, mucho trabajo en lo adelante, pero la confianza en que Cuba y sus líderes no renunciarán al desarrollo y la prosperidad de su gente. La cuestión está más que explicada: mirar hacia dentro, lo propio, lo endógeno, lo interno, como respuesta a las presiones y el cerco económico de Estados Unidos y su obstinada política de asfixiarnos a como de lugar. Pero sin vanidades ni egoísmos. Frente a esta realidad, frente a los nuevos desafíos, los cubanos seguimos siendo optimistas, creativos y poniendo en alto la solidaridad. Síganos en Twitter y en Comentar Cuba.

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