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Cuando la realidad supera la ficción

Cuando la realidad supera la ficción

Taichí versus boxeo norteamericano. Así de fotográfico llega a ser el choque en la guerra comercial entre China y Estados Unidos, donde, como en otros frentes, Washington pretende desestabilizar, contener y ganar tiempo para evitar el avance del competidor que demostró, sabe jugar. En lo comercial, particularmente, determinan la paridad estratégica y la relación, de mutua necesidad,  entre ambas economías. Lo que implica que el ataque al contrario, tiene un costo para quien lo efectúa.
Sí, China mantiene el título de principal socio comercial de Estados Unidos y aun contando la caída en los flujos hacia ese país, a comienzos de año, Beijing es, y continuará siendo, muy difícil de reemplazar en las cadenas globales de suministro.
En tanto, ha quedado demostrado que las tasas asignadas a una lista larga de importaciones, como lo ordenó Trump, cuestan a empresas y a consumidores estadounidenses. Y no poco. Son 3 mil millones de dólares por mes en impuestos adicionales. Es decir, ellos, y no las entidades chinas, pagan la mayor parte de los aranceles.

¿Se acuerdan cuando Trump dijo que la guerra comercial era buena, y podía generar millones de dólares para el Tesoro de Estados Unidos?. Evidentemente, falló el cálculo. O tal vez no. Hay quienes creen que esa es otra jugada del magnate para arrojar combustible al show político interno, pensando en su base electoral. ¿Sacará provecho de un tema que lo rebasa y continuará ahí, después de su presidencia?.
Lo cierto es que el regreso a la espiral de medidas y contra – medidas, justo cuando parecía que un acuerdo en materia comercial entre Beijing y Washington estaba cerca, termina por derrumbar (de una vez) la ilusión de “un modus vivendi” sin grandes tormentas. Y queda claro: la confrontación en lo comercial es uno de los rostros del conflicto que tiene (al centro) la competencia por la hegemonía global entre las dos mayores potencias del siglo 21.
Aunque a menudo se presente como realidad segmentada, no lo es. Asuntos como la creación de condiciones para internacionalizar el yuan; la Franja y la Ruta de la Seda; la disputa por la prevalencia de intereses específicos, todo ello está mediado por la pugna de poderes a escala mundial. La tan explotada “imagen del trono”.
Y en ese orden de cosas, la integración de las partes constituyentes de América Latina, sus pueblos, sigue siendo la mejor respuesta desde esta parte del mundo.  Cuando la dinámica geopolítica se impone; los hechos, de nuevo, superan la ficción

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