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Cuando el bumerang retorna con golpes

A la Casa Blanca se le ven las grietas, sí. Las que nacen al no existir consenso sobre qué vía tomar contra Venezuela. Un tema que marca compás en la proyección hacia América Latina, y que llegó para instalarse en la agenda doméstica de Estados Unidos, por su utilidad como carta política (para mover votos de cara a las elecciones de 2020), pero también como ficha de alcance estratégico en esa pugna geopolítica de Washington, con Rusia y China.
La Administración Trump repite que “todas las opciones están sobre la mesa”, cuando la frase que más se ajusta sería “todas las divisiones del establishment estadounidense se ventilan juntas, en el mismo perchero”. Y sucede gracias a la gestión caótica por parte de Washington de un tema que, en la práctica, está siendo usado a modo de excusa, como tribuna para hacer prevalecer la visión del mundo, y de sí mismo,  que tiene un grupo de poder en Estados Unidos, sobre la de Otros.
Y esos Otros (dentro y fuera de Twitter) reaccionan al ver que personajes como Bolton sobrepasan los límites, para demostrar que el rosario de errores políticos que acumulan, puede quedar atrás si logran vender la idea de la solución guerrerista contra Venezuela. Pero, les va mal.
Como es de imaginar, la reunión de ayer entre Bolton; el Secretario en funciones de Defensa, Patrick Shanahan y el Secretario de Estado, Mike Pompeo, en la sala del Pentágono conocida como El Tanque (carga simbólica de por medio) estuvo lejos de ser un cóctel, y muy cerca de entenderse como un control de daños y acciones de recuperación en base a una estrategia que, no ha cumplido el objetivo de fracturar a Venezuela, pero tiene al Gobierno estadounidense evidentemente preocupado, por los estragos que ya registra a lo interno la obsesión de Bolton. Lo que conduce a la pregunta ¿hablará por él, o en nombre de su jefe?
Parece que hasta Trump se desmarca, porque este viernes, después de una conversación telefónica con el presidente ruso Vladimir Putin, aseguró que efectivamente Moscú no tiene intención de implicarse en Venezuela, y que él (Trump) espera una solución positiva del tema. Lo que contradice de nuevo lo declarado por su asesor y por su Secretario de Estado. ¿Habrá comunicación entre ellos, o la pauta es no ponerse de acuerdo en público?.
En cualquier caso, esto no significa que Washington haya cesado en su aventura. Lo que está en curso es una guerra de desgaste, sistemática, en varios frentes, contra Venezuela. Pero ya de eso no hay dudas, el bumerán golpea a quienes dicen manejarlo.

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