COVID-19: ¿vacuna a punto de llegar?

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Científicos de todo el mundo trabajan contrarreloj para encontrar la vacuna que permita controlar la pandemia de la COVID-19. En estos momentos, existen más de setenta candidatos vacunales y países como China, Estados Unidos, Reino Unido y Alemania han iniciado las pruebas en seres humanos. Pero, ¿significa que la vacuna estará lista para utilizarse de manera segura y eficaz con inmediatez?

¿Cómo se desarrolla una vacuna?

Un equipo de la Universidad de Oxford, en Reino Unido comenzó a probar en humanos una vacuna contra la COVID-19. Ese es uno de los titulares que ha dado la vuelta al mundo en estos días. Por el modo en que se han interpretado informaciones como esta, en algunos casos pudiera pensarse que la solución de la pandemia está a punto de llegar. Sin embargo, más allá de nuestras ansias lógicas, debemos tener en cuenta los tiempos de la ciencia.

Por lo general, el recorrido de una vacuna nueva desde que se investiga en el laboratorio hasta su aplicación en poblaciones es largo. El proceso puede tardar entre 7 y 10 años aproximadamente porque debe pasar varias etapas.

Comienza con una fase exploratoria para definir el candidato vacunal y su perfil de seguridad. En este primer momento, los investigadores seleccionan el antígeno, o sea, la sustancia que provocará la formación de anticuerpos para generar una respuesta inmunitaria frente a un agente dañino, como el SARS-CoV-2. También en este primer paso tienen lugar pruebas in vitro, es decir, en condiciones de laboratorio.

Luego, los científicos pasan a la Fase I de ensayos clínicos que corresponde a la evaluación de la vacuna en un grupo de entre 20 y 80 personas para determinar inocuidad y dosis. Le sigue la Fase II, con ensayos controlados en los que participan cientos de personas, muchas de ellas con riesgo de contraer la enfermedad. 

Si resulta exitosa comienza la Fase III en la que se realizan pruebas a miles de participantes para evaluar eficacia y seguridad de la vacuna. En caso de obtener resultados favorables, los investigadores presentan un expediente a la autoridad regulatoria para gestionar posible aprobación de la vacuna.  

La última etapa es la de monitoreo o farmacovigilancia, una vez que el preparado vacunal está en uso. Por supuesto, continúan las pruebas de seguridad para determinar, entre otros factores, si la protección ante la enfermedad es duradera.

Como vemos, se trata,  en efecto, de un camino largo que no siempre conduce a un resultado exitoso. Sin embargo, en el contexto de la pandemia urge acelerar la producción de vacunas y esa es la convocatoria de la Organización Mundial de la Salud.

¿Cuánto pueden apresurarse esos procesos científicos?

Más allá de los titulares alentadores, un análisis del contenido de varias de las informaciones publicadas en fecha reciente muestra que la noticia más esperada puede que aun demore.

Por ejemplo, según informó a la televisora CGTN, Gao Fu, Jefe del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, en el gigante asiático tres vacunas completaron la primea fase de ensayos clínicos y es posible contar con una de ellas en septiembre, pero aclaró que sería solo para uso de emergencia.

Aun estas vacunas se encuentran en la segunda o tercera fase de ensayos clínicos, pero los científicos valoran la posibilidad de emplearlas en grupos especiales de alto riesgo, como el de los trabajadores de la salud.En el caso de la población sana, la vacuna pudiera estar lista a principios del próximo año, aunque esto dependerá del progreso de los ensayos.

Un enfoque similar comparte la profesora Sara Gilbert, quien lideró la investigación pre-clínica de la vacuna desarrollada por el equipo de la Universidad de Oxford.En la noticia sobre los primeros pacientes que participaron en el ensayo, Gilbert esclareció que ahora los científicos de este proyecto tienen que demostrar que la vacuna realmente funciona y evita la infección con el SARS-CoV-2, antes de usarla en la población general.

Por su parte, en declaraciones a la prensa, Jens Spahn, Ministro de Salud de Alemania también fue moderado al referirse al inicio en ese país, de pruebas en humanos de una posible vacuna contra la COVID-19. Según expresó a la televisora DW «hay que recordar que aunque se haya comenzado con los ensayos clínicos pasarán meses hasta que la vacuna supere todas las pruebas y esté disponible a gran escala”.

En general, especialistas de varias naciones consideran que tal vez en septiembre de 2020 pudiera estar lista una vacuna contra la COVID-19 pero únicamente si un determinado candidato vacunal pasa todas las fases sin un solo fallo, algo que es difícil de lograr en tiempo récord.

Por eso, expertos de la  Organización Mundial de la Salud sugieren un plazo de entre 12 y 18 meses, o sea, para septiembre de 2021 teniendo en cuenta el momento en el que iniciaron las investigaciones.

Y en este punto es importante recordar que hasta el momento, los científicos trabajan en la búsqueda de una vacuna preventiva, destinada a generar inmunidad ante el virus.

Esto significa que no se trata de una cura para los pacientes positivos al SARS-CoV-2 sino de una solución para impedir que las personas sanas se contagien. En el caso del tratamiento a los enfermos, se apuesta por las investigaciones con medicamentos ya existentes y por el uso del plasma hiperinmune, entre otras terapias. Mientras, todo parece indicar que cuando la vacuna esté lista contaremos con un recurso para a evitar futuros brotes masivos de la COVID-19.

La construcción de verdades científicas es un proceso y requiere contraste de evidencias, ensayos y análisis de resultados para controlar -con rigor- a un microorganismo dañino que mantiene en vilo a la humanidad. Mientras se cumplen los tiempos de la ciencia, mantenemos las medidas higiénicas y el aislamiento físico.

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