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¿Cómo hacer posible que perdure la calidad de los servicios en instalaciones recién inauguradas?

¿Cómo hacer posible que perdure la calidad de los servicios en instalaciones recién inauguradas?

La semana anterior publicamos un reportaje sobre problemáticas en el servicio de la heladería Coppelia a solo seis semanas de su reapertura. Una motivación para este comentario, que en realidad va más allá de lo que sucede en esa instalación de la gastronomía cubana.

Por cierto donde debería haber más control pero también más apoyo, teniendo en cuenta la magnitud y cantidad de personas que llegan diariamente a ese emblemático lugar.

Lo que vimos allí, es un mal que nos aqueja en no pocos los lugares en los que se ponen importantes recursos materiales y humanos, trabajo, y noches sin descanso para terminar la obra en el tiempo planificado.

En medio de las restricciones que vive el país, en este mismo noticiero hemos publicado la apertura de varios establecimientos para el disfrute de la población con el noble fin de satisfacer sus necesidades básicas.

Para decirles una cifra solo en La Habana este año se han ejecutado mil 704 obras sin contar las viviendas y la recuperación del tornado.

Ahora bien ¿Cómo mantener el fijador? Cómo brindar el servicio que esperan y merecen los clientes? Por qué sigue siendo una asignatura pendiente a pesar de existir una Ley de protección al consumidor ?

Un tema en nuestra opinión que pasa, no solo por las motivaciones salariales, como refieren algunos de los que escriben a nuestro correo. Rescatar el sentido de pertenencia y la cultura del servir es esencial.

La sensibilidad en el trato no tiene que ver solo con cuestiones materiales, está sobre todo en la educación, en la cultura, en la selección y la preparación de quienes van a estar de cara al pueblo. Y ocurre, aclaro, no solo en el sector estatal.

Un asunto que implica directamente a algunas administraciones y su capacidad para dirigir y controlar. De darle seguimiento, de visitar los lugares después de la inauguaración, y hacerlo sin avisar.

Quienes trabajan con el público tienen que cumplir con su verdadero encargo, servir con calidad. Sin escudarse en las ineficiencias, que no siempre tienen que ver con limitaciones de recursos, reitero, y sí con los deseos de hacer las cosas bien.

Como ha llamado el presidente Miguel Díaz-Canel la denuncia oportuna de la población ante lo mal hecho puede ser un antídoto ideal.

No conformarnos con un trato inadecuado, con un servicio deficiente, porque al pasar el tiempo en una instalación nueva se supone que debe mejorar y no empeorar.

Nos ha acompañado en este comentario una foto captada por el periodista Lázaro Manuel Alonso en un punto de venta de confituras donde tienen productos, pero las neveras llevan un tiempo rota con carteles incluidos. Esto no puede permitirse, comentaba en su publicación nuestro colega.

No quiero concluir sin antes reflexionar la manera en que se ve y responde ante la crítica. Nuestra opinión es el reflejo de la realidad, esa que se comenta y denuncia por la población.

Y no se trata de opinar contra el esfuerzo personal ni colectivo, ni contra la institución. Es una batalla contra lo que no marcha bien y no podemos evadir.

Ojalá lo vean así quienes de una forma u otra están vinculados a estas problemáticas. Los que responden no lo hacen a la prensa sino al pueblo.

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