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Caracol Gigante Africano en Cuba: ¿una amenaza para la salud humana?

Caracol Gigante Africano en Cuba: ¿una amenaza para la salud humana?

Desde 2014, habita en Cuba la especie de molusco terrestre más invasiva a nivel mundial: el Caracol Gigante Africano. Científicos del Instituto de Investigaciones de Sanidad Vegetal, el Museo Felipe Poey de la Universidad de La Habana, el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí y el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical analizan el impacto de esa especie, como plaga de cultivos y vector de enfermedades

La presencia del Caracol Gigante Africano en ocho provincias cubanas (Pinar del Río, Isla de la Juventud, La Habana, Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Villa Clara y Sancti Spíritus) genera muchas interrogantes. ¿Cuáles son las características de este molusco? ¿Por qué resulta peligroso? ¿Podemos controlarlo?

En el universo científico se le conoce como Lissachatina fulica. Su concha puede alcanzar los 20 cm de largo y, por tanto, es la especie de caracol terrestre más grande del mundo. No es de extrañar entonces que llame la atención. Tanto impresiona, que, en otros países, algunos desafían las barreras legales y llegan a exhibirlo como mascota.

Aunque, por supuesto, no se trata de una práctica recomendada, sí permite desmontar una de las ideas erróneas sobre este molusco.

¿Un molusco peligroso?

Contrario a lo que pudiéramos pensar, el Caracol Gigante Africano no es tóxico o venenoso al contacto. Esto significa que como cualquier otra especie de molusco terrestre cubano, puede ser manipulado siempre que evitemos el roce entre el mucus y nuestra boca.

El peligro radica en el hecho de que la baba se encuentra infectada con el Angiostrongylus cantonensis, un nemátodo- propio de los roedores- que puede trasmitirse a los caracoles. Ese  parásito provoca en las personas enfermedades como la meningoencefalitis eosinofílica. Cefalea intensa, náuseas, convulsiones y otros trastornos neurológicos son los síntomas del padecimiento. En la  actualidad, los especialistas estudian el posible vínculo entre la incidencia de esa enfermedad en Cuba y este molusco.

Cacarol Guigante Africano hospedero intermediario

Los individuos de L. fulica establecidos en la mayoría de las localidades del país se encuentran infectados con el nemátodo parásito Angiostrongylus cantonensis, agente causal de meningoencefalitis eosinofílica en los humanos. Infografía: Daniel Contreras

¿Y a qué otras vías de contagio estamos expuestos? Una de ellas es la ingesta de moluscos crudos, una práctica poco frecuente en Cuba. Además es un riesgo el consumo de vegetales o frutas por las que haya pasado el caracol y que no se han lavado de manera adecuada.

Por cierto, hasta el momento, los especialistas no reportan daños considerables en la agricultura cubana, pero sí lo han observado consumiendo unos 17 cultivos, entre ellos el ají, la yuca y la remolacha.

Caracol “versátil”

Debemos tener en cuenta que el Caracol Gigante Africano es una especie con una capacidad de adaptación impresionante. Por ejemplo, ingiere cualquier tipo de alimento y en condiciones climáticas adversas puede hibernar. Además, a partir de los cinco meses comienza a reproducirse y alcanza seis nidadas anuales, con un promedio de 200 huevos en cada vez, una historia que se repite durante 9 años de vida aproximadamente.

Si es una especie tan fuerte, ¿cuáles son las mejores formas de evitar los daños que ocasiona?

Lo primero es extremar las medidas higiénico sanitarias.En el caso de las opciones para disminuir su densidad poblacional resultan útiles las trampas de sacos húmedos y de caída.También, debe evitarse el traslado del caracol para impedir que se establezca en otras áreas del país y si se detecta es importante destruir tanto la concha como los huevos y enterrarlos.

 En estos momentos, funciona a nivel nacional un Grupo Multidisciplinario para el Enfrentamiento al Caracol Gigante Africano.Junto al trabajo de los especialistas queda de nuestra parte estar informados y prevenir.

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