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Ana Jiménez, una vida de entrega y pasión por los títeres

Ana Jiménez, una vida de entrega y pasión por los títeres

Ana Jiménez a sus 82 años de vida,  conserva cada recuerdo de su andar por  los arduos caminos de la actuación. Esta trayectoria le valió el Premio ACTUAR, por la obra de toda la vida, dado en el mes de junio de 2019.

Infancia y juventud

“Nací y estudié en Sancti Spíritus. Mi padre era un hombre muy trabajador y gracias a su profesión como contador pudo procurar para sus cinco hijos la mejor educación posible.

Mi primer colegio fue Carlos de la Torre y Huerta, institución privada presbiteriana regida por un patronato norteamericano. Después ingresé al Bachillerato y lo dejé en segundo año pues había asignaturas que no metabolizaba.

Ana Jiménez

Anuario escolar de  graduación de Ana Jiménez./Foto:Archivos personales de la actriz.

Más tarde le dije a mi papá que quería estudiar en la escuela de Comercio y me lo permitió, fueron mis últimos años de estudio en la provincia. Luego nos trasladamos a La Habana.

Para  la década del 60 estaba matriculada en la universidad. En esa época la inscripción  había que pagarla, 45 pesos mensuales podían ser pagados a plazo.  En 5 años te hacías contadora pública y en 7 Doctora.  Deseaba ser Doctora en Ciencias Comerciales pero no pude continuar por diferentes motivos.

Con el proceso revolucionario mi vida experimentó un cambio que me condujo a lo que hoy soy. Y valoró mucho la oportunidad que el gobierno dio al pueblo y principalmente a las mujeres que anteriormente no gozaban el mismo derecho que los hombres. Ahora lo llaman empoderamiento femenino, palabra que no manejo, es nueva para mí.”

Mis primeros pasos en la vida laboral

“Mi comienzo en la vida laboral fue como contadora,  en la fábrica de tabaco,  El rey del mundo, en Belascoain. En ese entonces ganaba 210 pesos, una fortuna. Con ese dinero podía ayudar a mi familia que tanto habían hecho por mí.

De trabajar en el tabaco pasé a la fábrica de biscocho en Regla como auxiliar de contadora. Ahí ganaba más que la contadora y eso me preocupó pues creaba un malestar en ella. Fui a la dirección para que me rebajaran el salario pero no lo conseguí.

Esa fábrica era bastante primitiva. Tenía un horno que soltaba un humo y todas las ropas cogían un olor. Yo era una muchacha muy presumida y antes de ir a la universidad, que la tenía por encuentros pasaba por mi casa en Lawton.

De los biscochos me pasaron a la fábrica La Estrella y fui promovida a jefa a nivel nacional de capacitación. Viajaba toda la isla con mi trabajo ya que era soltera y no tenía apuro por casarme.

En esos años participé en la campaña de alfabetización con  el seguimiento del 6to grado. Mira que la Revolución ha invertido esfuerzo para terminar con el analfabetismo. Fue un proceso maravilloso que la generación mía vivió.

Tiempo después dejé de estudiar y posteriormente me casé, tuve una hija y vine a vivir a Belascoain.”

¿Cómo llegó la actuación a su vida? 
Ana Jiménez

Escena de Ana Jiménez en la interpretación de una novela./Foto:Archivo de la actriz.

“Para la década del 70 ya no me desempeñaba como contadora, era responsable del control de personal de la oficina central de La Polar, empresa de bebidas y licores. Recuerdo el lujo que había, con alfombras, un lugar precioso. Gracias a este cargo me gradué en 1977 en la Licenciatura de Periodismo.

En esos mismos años entré al ICRT mediante una entrevista y ahí comencé algo que yo nunca pensé hacer en mi vida.”

Descansamos unos minutos la conversación. Ana muy atenta preparó una merienda, encendió el ventilador, aunque desde su apartamento corría bastante el fresco. Continuamos.

“Desde pequeña tenía inclinaciones artísticas, diseñaba y dibujaba  el vestuario de mis cuquitas sin que me dijeran que lo hiciera. Más bien era un germen que estaba en la familia. Han sido artistas tres hermanos y los otros dos, una militar y un químico.

Ana y los Títeres, una pasión oculta
Ana Jiménez

Escena del programa “Tía Tata cuenta cuentos”, con el combo Los Yoyos y la titiritera Ana Jiménez. /Foto:Archivos de la actriz.

De los cinco trabajábamos tres en el ICRT. Yo comencé en el Guiñol de la televisión. La principal característica de ahí, fue aprender todo sobre los títeres y hoy en día te encuentras personas que dicen ser titiriteros y no saben cómo hacer un muñeco.

Tuve la oportunidad de entrar en el mundo titiritesco con fundadores del Guiñol como Gastón Joya Casas, el diseñaba, con Blanca Álvarez Carbajal, Zoila Perera, entre otros. Ellos estaban a cargo de programas antológicos de la televisión, como el programa Caritas, Amigo y sus amiguitos y el programa Tía Tata cuenta cuentos ese en específico, duró bastante en transmisión. Esa fue mi formación.

Ana Jiménez

Titiriteros de los programas “Tía tata cuenta cuentos” y “Aventuras de Pepe Pan”. Con Gladys Gil, Roberto Meu, Nancy Reyes,Blanca Álvarez, Orlando Cantón y Ana Jiménez./Foto:Archivo de la actriz.

Estos programas eran en vivo. Poseían  un alto nivel artístico  y  directores que trabajaban tan bien la cámara, maravilloso. Julio Cordero nos hizo un documental, ahí recoje esa época dorada y trascendental para la memoria colectiva de múltiples generaciones de cubanos.

Ana Jiménez

Escena con títeres. A la derecha Ana Jiménez./Foto:Archivo de la actriz.

Creé la Brigada Guiñol de la televisión (1972-1982) para hacer trabajo comunitario. Esto caracterizó mucho a la Agencia ACTUAR. Nosotros llevamos a  los títeres que las personas veían en los programas, a las escuelas, a los hospitales, a los militares, a los barrios, a las bibliotecas y a las plazas, con el objetivo de hacer llegar la cultura. A partir de esta experiencia 8 años más tarde fundé el proyecto teatral Ventana Alegre.”

Ana Jiménez

Escena del programa “El camino de los juglares” con Ana Jiménez./Foto:Archivo de la actriz

¿Cómo aprendió hacer los Títeres?
Ana Jiménez

Ana Jiménez con su títere./Foto:Archivo de la actriz.

“Conocí todas las técnicas del Guiñol. Estas son muy variadas, diversas y complejas. Aprendí hacer mis títeres con Gastón Joya quién fue mi mentor.”

¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta el titiritero?

“El problema del titiritero es que debe tener buen manejo del cuerpo. Las largas horas de trabajo y mantener los brazos en alto provocaba bursitis. En aquel momento el trabajo era más convencional. Estaba el retablo y no se permitía asomar la cabeza. Si la persona era bajita, tenía que ponerse el coturno, calzado de origen griego, lo mejor es tener una estatura media de lo contario si eras muy alto afectaba la columna.

Las personas se creen que ser titiritero es fácil. Antes de la revolución había un lema “Titiritero de la vida”, para mí, era discriminatorio, se refería a la gente buscavida que estaban en las esquinas con títeres.”

¿Cuáles son sus recomendaciones para las nuevas generaciones que se dedique a esta profesión?

“Hay que conocer todas las técnicas posibles para saber construir un títere, es un trabajo muy artístico. Cada uno tiene sus peculiaridades. Está el de barrilla, ejemplo los Muppet, el de guante, el mimado si es parlante mueve la boca y es mimado porque hay que manejarlo entre dos personas. Hay elementos que se incorporan a la complejidad  del mimado como un vaso de agua, una copa, entre otros.”

Ana Jiménez

Misión Internacionalista cumplida por Ana Jiménez en   África./Foto:Archivo de la actriz.

Después de concluida la entrevista, Ana me enseña varias fotos de su juventud, llega su hija del trabajo, y entre las tres,  conversamos diferentes temáticas.

Ana Jiménez

Ana Jiménez después de concluida la entrevista./Foto:Nileyan Rodríguez Rodríguez.

Nos volvimos a encontrar el 29 de junio de 2019 en la ceremonia de premiación de la Agencia ACTUAR. Ella muy entusiasmada por el reconocimiento de sus 42 años de labor artística 1970-2012.

 

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