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A cada cual según su trabajo, a cada cual según su capacidad

A cada cual según su trabajo, a cada cual según su capacidad

El pasado lunes, la periodista Gisela García analizó el valor del trabajo socialmente útil como fuente de riquezas para nuestro pueblo, y así abrió la puerta a uno de esos debates urgentes que nos circundan.

El periodista Abdiel Bermúdez nos propone reflexionar en torno a la retribución laboral y el igualitarismo, como continuidad de esa temática tan necesaria.

La laboriosidad, la productividad y la calidad en el trabajo

La sociedad cubana ha estado imbuida desde hace mucho tiempo en el rescate de la laboriosidad, la productividad y la calidad en el trabajo, porque de ese esfuerzo cotidiano salen las riquezas presupuestadas que luego se reparten y nos benefician a todos, aunque no todos aporten lo mismo.

“De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo” es una máxima del socialismo que no siempre encuentra asidero en nuestro entorno laboral. Primero, porque no todos dan el máximo de sí en lo que hacen, y luego, porque no siempre el que más trabaja recibe la mayor retribución. Y ese es otro problema.

El esfuerzo y el resultado hay que premiarlos

Lo dijo con una claridad meridiana el pelotero Frederich Cepeda en una entrevista publicada este domingo en el periódico Juventud Rebelde. “Aquí cobra lo mismo el que es regular, jugando todo el tiempo bajo este sol implacable, que el que está en la reserva. El esfuerzo y el resultado hay que premiarlos”.

Así lo señaló él, desde su ámbito profesional, y a cualquiera de nosotros nos vienen a la mente cientos de ejemplos probatorios de que el igualitarismo les hace un daño enorme a las motivaciones individuales y a los sueños colectivos.

El invento es una variante semántica del robo, la corrupción, el fraude y el negocio deshonesto

Si en el mundo las luchas de los trabajadores han estado movidas por la búsqueda de la igualdad de oportunidades para todos, más allá del sexo y la raza, y hasta por el pago igualitario según las capacidades demostradas, en Cuba la historia es otra desde que la Revolución, con su inmensa carga de humanismo, dio beneficios a todos por igual.

Pero la respuesta de todos no ha sido la misma. Y hay quien vive hoy, literalmente, del invento, que es una variante semántica del robo, la corrupción, el fraude y el negocio deshonesto.

O pertenecen, como dice un internauta, a la llamada “fábrica de ventiladores”, porque se la pasan echándose aire y dando vueltas el día entero. Estos individuos son la nota discordante en una sociedad que antes de ser para el bien de todos, debería ser con todos.

¿Deberían recibir los que no trabajan, los mismos beneficios que aquellos que sí generan ingresos al Estado?

Y eso significa incorporar el aporte de las 567 000 personas, en edad económicamente activa, que no estudian ni trabajan. Y lo peor es que el 18% ha manifestado que no tiene interés en hacerlo. Hablo de alrededor de 100 mil personas sin motivación por el trabajo, según datos del Anuario Estadístico de Cuba en la edición de 2018.

Y ahora viene la pregunta clave: ¿deberían recibir los que no trabajan, los mismos beneficios que aquellos que sí generan ingresos al presupuesto del Estado? Con esa interrogante salí ayer a la calle y esto fue lo que encontré.

Algunas personas nos han escrito apuntando que el trabajo tiene que ser obligatorio. Que espontáneamente solo surge la mala yerba. Y eliminar ese lastre que es la vagancia, resulta una misión difícil, pero sigue siendo tarea de primer orden.

El tema del empleo esté en la agenda permanente de la máxima dirección del país

No es casual que el tema del empleo esté en la agenda permanente de la máxima dirección del país, conocedora de que la recuperación del poder adquisitivo del salario y la revaloración del papel del trabajo, son deudas pendientes que nos legó la distorsión económica engendrada por el Período Especial.

Yo soy de los que piensan que hay mucho de humanismo en proteger derechos vitales, pero no ha de faltar el rigor y la exigencia permanente de todos los actores sociales, para devolver al trabajo a ese grupo, con el afán superior de que contribuyan a mantener viva la economía del país.

 

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